recull de premsa
Article extret de.. La Vanguardia  
 
 
 
 
País sin plan
En veinte años, el Govern de la Generalitat sólo ha aprobado un plan territorial de los siete previstos

Paradoja. O no. Quienes han basado su discurso político en la defensa del territorio son quienes más lo han abandonado. Me refiero al país físico, tangible, no al mítico. ¡Hay tantos ejemplos! El profesor Scott A. Bollens, de la Universidad de California, recoge estos días información sobre cómo han gestionado el territorio los nacionalistas. Alucinó cuando le explicamos que los pueblos del final de la cuenca del Tordera –a los que ha debido instalárseles una planta desalinizadora de agua del mar para cubrir su demanda– tenían un agua del grifo tan salada que debían cocinar con agua embotellada... unos kilómetros más allá, en el inicio de la cuenca del Tordera, en el Montseny.

Que las cosas no se han hecho bien es algo que empezó a verse con las movilizaciones sociales contra el Plan Hidrológico Nacional, punta del iceberg de un malestar más de fondo que se ha expresado localmente en muchos otros lugares. Y que ha seguido con otros ejemplos, como el rechazo a la línea de las Gavarres, a la ampliación de la estación de esquí de Baqueira, la construcción del túnel de Bracons, el golf de Torrebonica, la contaminación por purines en los acuíferos del Urgell, el Segrià, Osona y el Empordà... Proyectos y rechazos de los que pueden sacarse varias conclusiones. El geógrafo Oriol Nel·lo, editor del libro “Aquí, no!” (Empúries) las resume en tres: a) la preocupación social por preservar la identidad y la seguridad de los lugares donde se vive; b) la crisis de confianza en las instituciones y partidos; y c) la escasez de políticas territoriales, a menudo mal diseñadas y peor explicadas.

De las tres, subrayo la tercera, pues es la generadora de las otras dos, y la única que puede cambiar a partir de ahora si, como espero, el nuevo Gobierno de la Generalitat se pone las pilas y se plantea en serio un plan para reconstruir Catalunya contando con la participación de los ciudadanos. Una Catalunya conformada por la liberal suma de individualidades antes que por la planificación estratégica, racional. En efecto, en los últimos 20 años, el Govern de la Generalitat sólo ha aprobado un plan territorial –el de las Terres de l'Ebre, es fácil imaginar por qué– de los siete previstos en la ley de política territorial aprobada en 1983 (región metropolitana de Barcelona, comarcas de Girona, Camp de Tarragona, Plana de Lleida, Catalunya central y Alt Pirineu), debido a lo cual la planificación del territorio se ha hecho fuera de escala, municipio a municipio.