recull de premsa
Article extret de.. La Vanguardia  
 
 
 
 
El conseller de Medi Ambient asegura que no viene “a parar nada, sino a modernizar”

El nuevo conseller de Medi Ambient i Habitatge, el ecosocialista Salvador Milà, aprovechó el primer día de ejercicio de su cargo para lanzar un mensaje tranquilizador a los empresarios, las administraciones y los ciudadanos en general, sobre su gestión al frente de la conselleria. Milà aseguró: “No venimos a parar nada”, para rebatir las acusaciones de radicalidad que la oposición augura a la gestión de ICV en el Govern, sino a trabajar para hacer compatible la actividad económica con una modernización ecológica. Pero el objetivo, dijo, es “cumplir el programa”.

El nuevo conseller aprovechó ayer el aperitivo de Navidad con el personal de su departamento para presentarse ante ellos y ante los periodistas, consciente de las “expectativas” que despierta “este Govern y en concreto esta conselleria”, dijo. En esta línea, marcó como prioridades abordar los problemas medioambientales más graves, “relativos al ciclo del agua, los residuos y los incendios”; introducir el concepto de “huella ecológica” en la actividad económica, e “internalizar los costes medioambientales”, es decir, que los asuma el productor y no repercutan en impuestos indirectos.

En línea con esa “nueva cultura de la empresa” que quiere promover, Milà cuestionó la “radicalidad” que se ha atribuido a los ecosocialistas y aseguró: “Somos radicales si eso significa llegar a la raíz del problema, pero no se trata de parar nada, sino de marcar las reglas del juego” y “buscar soluciones eficaces”. El nuevo conseller, que es abogado experto en derecho urbanístico, señaló en tono desenfadado: “He tenido muchos contactos con el mundo empresarial, y nunca me he comido a ningún empresario”. Por el contrario, dijo que “hay una gran oportunidad económica, de creación de empleo y de investigación”.

Sobre el trasvase del Ebro, al que se opone el Govern, aseguró que “no nos enfrentaremos a Valencia ni a Madrid”, y destacó que el Ebro es de “toda España y Europa”.

Para llevar a cabo sus proyectos, anunció coordinación con otros departamentos y pedagogía para concienciar a la población. Entre los temas polémicos, señaló los parques eólicos, los vertederos y las plantas de residuos, “que nadie quiere”, y apostó por “abrir la caja de los truenos y planificar” cuáles son las instalaciones necesarias y tender a acercarlas al lugar donde se genera la demanda energética.