| Tras el paréntesis
de la campaña electoral y las elecciones municipales, las reivindicaciones
ciudadanas recuperan el protagonismo. Este fin de semana, los colectivos
que se oponen a la construcción del túnel de Bracons
y a la nueva autopista eléctrica de alta tensión que
conectará Francia y España han organizado concentraciones
de protesta contra ambos proyectos. La ciudad de Perpiñán
y las montañas de Sant Andreu de la Vola (Sant Pere de Torelló)
fueron el escenario de estas actuaciones. En
Perpignan, cerca de 13.000 personas de ambos lados de la frontera,
según los organizadores, se manifestaron durante dos horas
por el centro del municipio para mostrar su desacuerdo al proyecto
que impulsan Red Eléctrica Española y las compañías
eléctrico-nucleares francesas. Los manifestantes portaban
pancartas en las que reivindicaban alternativas a la línea.
La intención de las compañías eléctricas
es la de tender una línea de 400 kv que atravesaría
Catalunya Nord hasta Baixàs, y desde allí a Bescanó
y Sentmenat.
Entre los concentrados en Perpignan estaban los alcaldes
y concejales de las 41 localidades francesas afectadas, así
como miembros de las cinco entidades organizadoras, tres de la Catalunya
Nord –Non à la THT; 400.000 volts, no gràcies,
y Collectif des elus–, y otras dos de Catalunya –la
Coordinadora Antilínia de les Gavarres y Salvem l'Empordà–.
Después de la manifestación, los miembros
de la plataforma contraria al proyecto leyeron un manifiesto en
el que destacaron los inconvenientes que sufrirán los vecinos
afectados por el trazado de la nueva línea. El portavoz de
la Coordinadora Antilínia de les Gavarres, Josep Maria Ricard,
señaló ayer los perjuicios que la instalación
de esta “autopista eléctrica” representará
para la salud de las personas que residan cerca de la línea.
Además, señaló Ricard, la nueva infraestructura
supondrá un grave impacto para el paisaje, la agricultura
y la ganadería de la zona ya que “destrozará
los ecosistemas naturales y perjudicará al turismo”.
El proyecto está incluido dentro de los acuerdos
suscritos por los gobiernos español y francés desde
el año 1984, y fruto del acuerdo al que se llegó en
la cumbre celebrada en Perpignan hace dos años. Esta línea
de alta tensión incluye la construcción de 80 torres
desde Port de Baixàs hasta Bescanó. Estarán
unidas por 40 kilómetros de cables que discurrirán
a menos de 10 metros del suelo.
Ayer también fue un día agitado en Sant
Pere de Torelló, donde acamparon los contrarios a la construcción
del eje Vic-Olot. Unas trescientas personas, entre ellas expertos
en medio ambiente, infraestructuras, ecologistas, políticos
y vecinos de la zona, se reunieron para debatir sus ideas contrarias
a la nueva vía. El portavoz de Salvem les Valls, David Gimeno,
señaló que para mejorar las comunicaciones de la Garrotxa
no hace falta el túnel de Bracons y dijo que “es suficiente
con mejorar las carreteras actuales”. |