recull de premsa
Article extret de.. La Vanguardia  
 
 
 
 

Los proyectos autorizados van acompañados de medidas compensatorias por los daños que causen en las zonas protegidas Bruselas autoriza tres planes de fuerteimpacto ambiental por razones económicas

La CE no ha dado el visto bueno a una nueva zona industrial en Renania del Norte, al no estudiarse las opciones alternativas
      ¿Hasta dónde llega la protección del medio ambiente y dónde empieza la necesidad de desarrollo económico? La autorización para realizar cuatro grandes proyectos industriales en Alemania, Holanda y Suecia que afectan a zonas naturales protegidas dependía de la respuesta que la Comisión Europea diera a este dilema. En tres ocasiones, el Ejecutivo comunitario se ha decantado por autorizar las obras a pesar de sus "nefastas consecuencias" para el medio ambiente y dando prioridad así a un criterio de desarrollo económico y social.

Bruselas ha respondido favorablemente a las peticiones de ampliar el puerto de Rotterdam (Holanda), a un plan de explotación de una zona hullera en Renania del Norte (Alemania) y a la construcción de una nueva línea ferroviaria en Botnie (Suecia).

En los tres casos, las autoridades comunitarias reconocen que los proyectos van a tener efectos nefastos sobre áreas protegidas de la red Natura 2000, un catálogo de enclaves naturales en el que están
representados los diversos espacios comunitarios. El argumento de la autorización es que los proyectos están "justificados por razones imperativas de interés público mayor", y su paralización tendría consecuencias negativas para el desarrollo económico y social de estas regiones.

Sin embargo, la Comisión Europea no ha dado su visto bueno a la construcción de una nueva zona de actividad industrial y comercial también en Renania del Norte, porque las soluciones alternativas no se examinaron bien y no puede saberse si existen o no otras soluciones posibles. En este caso, las autoridades alemanas tampoco habían propuesto compensaciones ambientales por los daños que causarían las obras.

La red Natura 2000 fue creada en 1992 para conservar la biodiversidad y asegurar la supervivencia de las especies y hábitats más amena-zadas. Estos espacios aglutinan las zonas protegidas por las directivas de Aves y la de Hábitats, que, precisamente, según los grupos ecologistas, son vulneradas por el trasvase del Ebro.

La Comisión Europea ha preguntado en reiteradas ocasiones al Gobierno español cuántas zonas de la red Natura 2000 están afectadas por el trazado del Ebro. En su última carta a Bruselas, el Ministerio de Medio Ambiente admitió que repercutiría sobre cuatro espacios protegidos en la Comunidad Valenciana y en Murcia, y reconoció que no ha terminado ninguno de los estudios de impacto ambiental solicitados por Bruselas.

En cambio, las quejas de los grupos ecologistas aseguran que su impacto tendría consecuencias directas sobre al menos 14 espacios. De acuerdo con la directiva de Hábitats, "cualquier plan o proyecto que pueda afectar de forma apreciable a los citados lugares se someterá a una adecuada evaluación de sus repercusiones en el lugar teniendo en cuenta los objetivos de conservación".

Los tres proyectos que Bruselas ha autorizado en el Norte de Europa -a pesar de sus nefastos efectos sobre el medio- han sido justitificados en el imperativo económico y social. En cualquier caso, en todos los casos, estas propuestas van acompañados por medidas compensatorias por los daños que causen en las zonas protegidas. Pero este tipo de autorización no siempre han sido el final del proceso, porque en varias ocasiones grupos ecologistas han recurrido la decisión ante el Tribunal de Justicia y las obras se han paralizado. Así ocurrió con la construcción de una autopista en el sur de Inglaterra, en una zona de especial importancia para las aves, o en Santoña (Cantabria), donde una sentencia obligó a parar las obras de una carretera, cambiar el trazado y restaurar las zonas afectadas.