No al túnel
de Bracons. Eso es lo que clamaron ayer las más de 800 personas
que participaron en la marcha popular organizada por la plataforma
conservacionista Salvem les Valls, el sindicato CC.OO. y el Grup Univerd
de la Universitat Autònoma de Barcelona. Los manifestantes,
que caminaron durante más de cuatro horas por la Vall d'en
Bas, exigieron a la Generalitat que retire este proyecto presupuestado
en 12 millones de euros (20.000 millones de pesetas) y pensado para
mejorar la conexión por carretera entre Vic y Olot.
La protesta -que empezó
y culminó en Joanetes- contó con el apoyo de más
de cincuenta entidades ecologistas, sindicatos, partidos políticos,
alcaldes, concejales y entidades ciudadanas. Entre los que habían
anunciado su presencia y no pudieron acudir a Joanetes estaba el alcalde
de Llagostera, Lluís Postigo (ELL), quien, no obstante, manifestó
por carta su "total solidaridad" con los manifestantes.
"No al eje Vic-Olot", "No destruyamos la Vall d'en
Bas", "¡No a la destrucción! ¡Sí
al progreso! ¡Sí al futuro!" eran los lemas que
rezaban las pancartas que iban a la cabeza de la manifestación.
El éxito de convocatoria animó a los miembros de Salvem
les Valls a pronosticar "un cambio de actitud" de la Generalitat.
Los conservacionistas fueron más allá cuando afirmaron
que la manifestación de ayer "no sólo ayudará
a frenar la construcción del túnel, sino que servirá
para que la Generalitat recapacite sobre cómo afrontar los
proyectos que afectan al medio ambiente".
El sindicato CC.OO. calificó
la obra de "políticamente inapropiada, inadecuada e incorrecta
a tenor del excesivo coste económico y social que tendrá
para el país". Los representantes de CC.OO. recordaron
al Govern que se han presentado más de 2.000 alegaciones al
proyecto y se han recogido 6.000 firmas de ciudadanos que están
en contra.
Por todo ello, el sindicato emplaza
a la Generalitat "a defender los intereses generales de la ciudadanía
y del país y no únicamente los intereses particulares
de algunas constructoras". Asimismo, CC.OO. estima oportuno "poder
abrir un espacio de diálogo real en que todas las partes implicadas
puedan llegar a una solución de consenso".
Críticas de IC-V
Por su su parte, el diputado de IC-V Joan Boada
lamentó que "CiU y PP opten por imponer un modelo territorial
que no sólo perjudica a la Garrotxa, sino también a
las Terres de l'Ebre, les Gavarres y a otras partes del país".
Asimismo, Boada criticó que "desde algunos sectores socialistas
justifiquen la necesidad de Bracons, como es el caso del alcalde de
Olot, Lluís Sacrest".
Precisamente,
Pep Fargas, concejal independiente que forma parte del equipo de
gobierno de Olot -que comparten PSC y ERC-, puntualizó que
en el seno del Ayuntamiento "no existe una posición
unitaria sobre Bracons". Fargas dejó entrever que dentro
del PSC hay voces discordantes con la posición que defiende
el alcalde, partidario de que se construya el túnel.
El alcalde de Ribes
de Freser, Pere Vigo (ERC), también estuvo ayer en Joanetes
para manifestar su rechazo al proyecto de Bracons. A juicio de Vigo,
"sería necesario dar prioridad a la carretera C-17,
que enlaza con el Eje Pirenaico". El alcalde de Ribes apuntó
que "esta opción, además, contribuiría
a mejorar las comunicaciones en el Ripollès, una comarca
que continúa viviendo aislada".
En la línea
apuntada por Pere Vigo, los opositores al túnel de Bracons
se declaran partidarios de que la Generalitat invierta en mejorar
las carreteras ya existentes, como son la C-26 (que une la Garrotxa
y el Ripollès) y la C-63 (que conecta las ciudades de Olot
y Santa Coloma de Farners).
Cruces en el camino Los
miembros de la plataforma Salvem les Valls ven en el túnel
de Bracons una amenaza para la que consideran "la mejor tierra
agrícola de Cataluña". En el transcurso de la
protesta de ayer, los conservacionistas plantaron cruces en la carretera
que lleva a Joanetes para simbolizar la muerte de la Vall d'en Bas.
Además, Salvem les Valls alega que el proyecto no cumple
las medidas de seguridad exigidas. La primera acción que
llevó a cabo esta plataforma consistió en abrir un
contencioso contra el túnel. El litigio ha llegado a Bruselas
y los ecologistas esperan que la UE prohíba el proyecto.
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