| El futuro aumento
del tráfico entre el norte y el centro de Catalunya se resolverá
gracias a las vías de alta capacidad, como las autopistas
A-7 y A-2, y no con el futuro y polémico eje Vic-Olot, una
carretera de fuerte impacto ambiental en la Garrotxa, cuyas obras
ha iniciado ya la Generalitat en Osona. Los 38 kilómetros
que se prevé construir supondrán una inversión
de 150 millones de euros (24.957 de pesetas).
Ésta es una de las conclusiones a las que ha llegado un estudio
encargado por la asociación Salvem les Valls, contraria al
proyecto, y realizado por la Associació de Naturalistes de
Girona (ANG) que fue presentado ayer.
TRANSPORTE INTERNACIONAL
Los técnicos han evaluado las distancias entre el corredor
La Jonquera (Alt Empordà)-Fraga (Aragón) a través
de cuatro itinerarios, teniendo en cuenta que el Govern siempre
ha justificado esta infraestructura como una solución para
el transporte internacional de mercancías, y han constatado
que el trazado que debe unir las capitales de la Garrotxa y Osona
por el futuro túnel de Bracons, de 4,8 kilómetros,
sólo puede defenderse como una vía que resuelva el
tráfico local.
"Se trata de una inversión enorme gracias a la cual
los conductores de la zona ganarían sólo 12 minutos
entre Olot y Vic. ¿Creen que vale la pena?", denunciaba
uno de los autores del estudio, Enric Pardo. Según el técnico
de la ANG, "se tomó la decisión política
de hacer la vía antes de conocer los criterios técnicos".
Estos argumentos, unidos al severo impacto ambiental que supondría
el trazado, son suficientes, según Salvem les Valls, para
pedir de nuevo que se pare la obra. "Todavía tenemos
la esperanza de que un día el Tribunal Superior de Justícia
de Catalunya dicte la suspensión cautelar de los trabajos",
confesó ayer el portavoz de la entidad, Raül Valls.
Los trabajos comenzaron hace varios meses en Sant Andreu de la Vola,
en Sant Pere de Torelló (Osona).
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